Pan dulce

El pan dulce mexicano que conocemos hoy, no es muy distinto a como era en sus inicios. Con la llegada de los españoles se dio a conocer el trigo y por ende el pan. Existen diversas teorías de quién fue el primero en hacer pan en México, pero según  el Larousse de la Gastronomía Mexicana, fueron los frailes quienes trajeron la tradición panadera a los hornos mexicanos.

Había ciertas reglas para elaborar el pan, por ejemplo: estaba prohibido mezclar más de dos tipos de harina y todos debían pesar lo mismo para venderse a un precio especifico.

Con la llegada de panaderos y pasteleros tanto franceses como italianos, se refino la técnica y en 1920 comenzaron a utilizarse nuevas tecnologías como aplanadoras y mezcladoras. Así poco a poco adquirimos nuestra identidad panadera creando nuevos panes dulces, (los que conocemos actualmente) banderillas de hojaldre, cemitas, orejas, conchas, cuernos y cocoles.

En las panaderías había un encargado para cada sección: pan blanco, pan dulce y pastelería. Gracias a la industrialización hubo un gran crecimiento y se desarrollaron nuevas panaderías, contratando más panaderos para surtir la demanda. Los estantes de pan se fueron modificando. Actualmente visitar una panadería es todo un espectáculo, un desfile de colores, olores y sabores.

En todos los tiempos se ha degustado esta delicia, aunque con diferentes formas y tamaños, posteriormente agregando frutas secas, especies y rellenos. Actualmente sigue siendo un símbolo de unión entre las familias que se transmite en cada bocado: compartir el pan.

Y es que, si hay algo que está presente y sin excepción en todas las mesas mexicanas, es sin lugar a dudas: el pan dulce.

En Karsapan puedes encontrar un gran surtido y variedad de pan dulce, elaborado artesanalmente por manos expertas y con los mejores ingredientes.

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