Elementos de una ofrenda

La tradición mexicana de poner altares y ofrendas a los familiares difuntos el 1° y 2 de noviembre, tiene orígenes prehispánicos, aunque tal cómo la conocemos hoy es una fusión de tradiciones indígenas y catolicismo español, también debemos tener en cuenta que cada estado de la República ha enriquecido la tradición, según sus costumbres.

Existen muchos elementos en una ofrenda, dependiendo de los gustos y tradiciones de cada lugar, pero los básicos son; agua, sal, veladoras, incienso, flor de cempasúchil, retrato, comida y pan de muerto.

Significado de cada elemento

Agua: Se ofrece para calmar la sed del ánima, pues supone un largo viaje entre el mundo de los vivos y los muertos.

Sal: Se usa como elemento purificador y a su vez como sazonador.

Veladoras: Son luz y tienen como objetivo ayudar al difunto a llegar a su destino de ida y vuelta, por lo que deben encenderse desde el día 28 y dejar que se consuman por completo, se pone una por cada ánima.

Incienso: Se utiliza para limpiar el lugar, y que los familiares fallecidos puedan llegar sin peligro a su ofrenda.

Flor de cempasúchil: Guían las almas por su olor y color hasta el altar, se pueden poner las flores preferidas del difunto.

Retrato/fotografía: Se pone en el altar para saber a quién estamos recordando, algunas personas no ponen fotos en las ofrendas, les parece un recuerdo muy doloroso.

Comida: Se agasaja al difunto con su comida favorita; pozole, mole con pollo y arroz, sopes, flautas, etc. etc.

Pan de muerto: Simboliza al propio difunto, su cráneo y huesos, también es una forma simbólica de “comer” o partir el pan con ellos. En muchos estados de la República mexicana se lleva comida y música al panteón, para compartir con sus seres queridos ese día de fiesta.

“Las penas con pan, son menos”

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *